El principio fundamental de funcionamiento de una plegadora hidráulica consiste en sujetar una lámina metálica entre un punzón montado sobre un carro descendente y una matriz fijada a la mesa de trabajo, aplicando luego una fuerza suficiente para provocar una deformación plástica que resulte en un doblez permanente. Cuando el operario inicia un ciclo de plegado, el carro desciende a una velocidad programable, llevando el punzón al contacto con la pieza de trabajo. A medida que la fuerza supera el límite elástico del material, la lámina comienza a deformarse plásticamente, adoptando la forma de la punta del punzón y de la abertura en V de la matriz. El ángulo de doblez se determina principalmente por la profundidad a la que el punzón penetra en la abertura en V de la matriz: una mayor penetración produce ángulos más agudos. En el plegado en aire, el método de plegado más común, el material entra en contacto únicamente con la punta del punzón y con los dos bordes de la abertura en V de la matriz, sin contacto alguno en el fondo de esta. Este método requiere menos tonelaje que el plegado en fondo o el acuñado, y permite que un único juego de matrices produzca una gama de ángulos variando la profundidad de descenso del carro. La fuerza de plegado requerida puede calcularse mediante la siguiente fórmula: tonelaje = resistencia a la tracción del material × (espesor)² × factor de anchura de la matriz ÷ anchura de la abertura en V de la matriz. Para acero dulce con una resistencia a la tracción de 450 N/mm², una regla general establece que el tonelaje requerido por metro equivale aproximadamente a 0,6 veces el cuadrado del espesor del material en milímetros, para una abertura en V de la matriz igual a 8 veces el espesor del material. El bastidor de la plegadora debe poseer una rigidez suficiente para resistir la flexión bajo carga; las máquinas modernas cuentan con una construcción totalmente soldada en acero y un tratamiento térmico de alivio de tensiones para garantizar estabilidad a largo plazo. Los bastidores, las superficies de montaje y los orificios de conexión se mecanizan tras el proceso de soldadura, asegurando una paralelismo y una precisión de posicionamiento perfectos. Nuestras plegadoras están diseñadas siguiendo estos principios fundamentales, ofreciendo un rendimiento fiable en el plegado de una amplia gama de materiales, desde chapas metálicas de 0,5 mm hasta placas de acero de 40 mm de espesor. Póngase en contacto con nosotros para obtener una explicación técnica detallada del funcionamiento de las plegadoras y para conocer cómo optimizar los parámetros según sus aplicaciones específicas.